|
 |
|
Una persona
cae en este proceso cuando tiene que enfrentar demandas que
sobrepasan sus fuerzas y posibilidades. Se siente abrumado y
muestra dificultad para dar una respuesta efectiva |
Después de un
día de trabajo intenso es normal que la persona termine agotada y
estresada; pero igual les pasa a quienes están sin trabajo o tienen
algún problema personal o familiar.
Una persona está sometida a una situación de estrés cuando tiene que
enfrentar demandas que sobrepasan sus fuerzas físicas y psíquicas,
de manera tal que perciben dificultades para dar una respuesta
efectiva.
Daxicor Médica describe el estrés como un proceso dinámico de
interacción entre el sujeto y el medio, y por lo tanto cada persona
responde de manera diferente a un mismo agente estresante.
Un suceso será estresante en la medida en que una persona lo
considere como tal, cualesquiera sean las características objetivas
del mismo, pues los conflictos psíquicos individuales o diferencias
culturales pueden determinar que un hecho sea neutro para una
persona y que para otra desencadene violentas respuestas de estrés.
Diversas razones son causantes de tensión. La falta de dinero, los
problemas familiares, la muerte de un familiar, el divorcio, la
enfermedad de un hijo, un tapón camino al trabajo, una disputa
conyugal o discusiones con compañeros son algunas de ellas.
El cardiólogo Héctor Mateo considera el estrés como todo lo que
tiende a cambiar el control que se tiene ordinariamente sobre su
cuerpo y sus emociones.
El especialista de la Fundación Dominicana de Cardiología reseña que
cuando el hombre se ve en peligro, como en un asalto, una amenaza de
terrorismo, o una persecución, la respiracion aumenta, el pulso se
acelera, sube la presión arterial, la cara palidece, aparece
sudoración fría y los músculos se ponen tensos y a veces pueden
temblar.
El estrés puede ser agudo o crónico en el ser humano y la reacción
del organismo a un hecho que considera amenazador con la previa
intervención del sistema nervioso y endocrino puede dar lugar al
ataque o la huida, pudiendo llegar a la derrota, la depresión total
y hasta la muerte, según expone el doctor Oscar Sapena Pastor, quien
publica el artículo ‘‘El estrés y la sexualidad en la mujer’’ en
http://www.listindiario.com.do/antes/040302/cuerpos/vida/www.sapena.com.
Estrés, una causa de disfunciones sexuales
Fue el doctor Hans Selye, canadiense de origen austríaco, que
describió en 1926, producto de acuciosas investigaciones clínicas,
un proceso al que denominó estrés.
Selye definió ese proceso como la respuesta natural del cuerpo ante
la amenaza o el peligro, con fuerza mental y física dirigida a
superar el problema.
El profesor Selye tuvo la virtud de descubrir causas etiológicas muy
diferentes como lo constituye el estrés. La tensión nerviosa, las
constantes presiones a que se encuentra sometido diariamente el
organismo, y como consecuencia de una respuesta inadecuada y
desmesurada de nuestro sistema nervioso y endocrino, pueden surgir
cuadros patológicos de los más variados.
Las tribulaciones actuales de la humanidad han cambiado el mundo.
Nunca antes como ahora la humanidad había sido presa de una carga
emocional tan grande.
De hecho, el estrés aparece como una de las causas más importantes y
preponderantes de disfunciones sexuales, pues como explica el
especialista Sapena Pastor, el acto sexual depende de una compleja
secuencia de procesos hormonales y neurofisiológicos que son muy
vulnerables al estrés.
En las últimas décadas del siglo XX hubo una masiva oleada de
tensión psicosocial ocasionada por los cambios acelerados generados
por la era tecnológica, la competencia sin cuartel, el consumismo,
el estado de urgencia permanente ocasionado por la prisa, los
acuciantes problemas socioeconómicos, el egoísmo y las ambiciones
sin límites.
Dos sucesos ocurridos el pasado año han creado pánico en la
población: el ataque terrorista a las torres gemelas, en Estados
Unidos, el 11 se septiembre y posteriormente, el 12 de noviembre, la
caída del vuelo 587, donde murieron cientos de dominicanos.
Etapas del estrés
El estrés consta de tres fases. La primera es la del síndrome de
adaptación, que es la señal de alerta, el organismo se prepara para
la lucha o la huida. Ese momento se origina en la región del cerebro
llamada hipotálamo, cuando las glándulas endocrinas liberan
hormonas, como la adrenalina, que preparan al cuerpo para enfrentar
la reacción de alarma, pero son las que producen las alteraciones
físicas que paradójicamente pueden hacer daño.
En la segunda fase, llamada de resistencia, el organismo repara los
daños producidos inicialmente y todo vuelve a la normalidad, pero si
no se curan se llega a la fase del agotamiento, que es el resultado
de la prolongada exposición al estrés.
Mateo explica que los individuos que tienen previamente alguna
enfermedad cardiovascular pueden sucumbir durante la primera fase
del estrés, a causa de un ataque cardíaco o cerebral, porque en esa
etapa el sistema cardiovascular es el más amenazado.
Si se llega a la tercera fase, que es el estrés crónico puede dañar
el hipocampo, región del cerebro que rige el centro del aprendizaje
y la memoria. También debilita el mecanismo inmunológico de defensa
y expone a la persona a sufrir de artritis, de enfermedades
alérgicas y de cáncer.
Otros males provocados por el estrés son la jaqueca, la úlcera
gástrica, hipertensión arterial, depresión y ansiedad crónica,
problemas sexuales, y diabetes. |